Presentación

Desde esta primera entrada del blog quiero expresar mis saludos y agradecimientos a todas las personas que, en algún momento, puedan acercarse a estos “Carabancheles perdidos” guiados por la curiosidad o la casualidad. El blog que hoy se inicia intentará ofrecer una serie de retazos acerca de lo que fueron los Carabancheles en otros tiempos, bastante lejanos o casi inmediatos, centrándose en las instituciones y rincones urbanos que pueden explicar una parte de la historia compleja y casi olvidada de aquellos territorios.

El título del blog da buena cuenta del enfoque desde el que se desea trabajar. En primer lugar, tenemos a “los Carabancheles” en plural. Y no sólo porque hubo dos pueblos, el Alto y el Bajo, sino porque las realidades de Carabanchel han sido muy heterogéneas, especialmente en los últimos doscientos años de dilatada historia estrechamente vinculada a la ciudad de Madrid. Gracias a su cercanía a Madrid y a sus excelentes condiciones medioambientales, bien conocidas en la Corte al menos desde el siglo XVIII, las humildes aldeas del Alto y del Bajo se convierten a mediados del siglo XIX en lugar de veraneo favorito de los aristócratas y burgueses madrileños. Por aquellas fechas, la industrialización da en los Carabancheles frutos discretos pero duraderos y propicia el desarrollo de uno de los principales barrios del Bajo, el de los Mataderos. También a mediados de ese siglo, la villa de Madrid se apropia de los territorios carabancheleros situados junto al Manzanares y la Ermita de San Isidro, estableciendo allí algunos de los principales cementerios de la capital. Ya a partir del final del siglo XIX, frente a un Madrid que no para de extenderse, Carabanchel empieza a acoger en masa mucha población emigrante en busca de oportunidades, apareciendo nuevas barriadas, y se transforma en morada de una gran cantidad de establecimientos militares, sanitarios y educativos de diversa índole. Tras la Guerra Civil y, sobre todo, tras la anexión a Madrid en 1948, los antiguos pueblos se convierten en barrios de Madrid y no tardan en aparecer numerosas colonias de bloques de pisos que provocan la desaparición de las tierras de labor y los escasos bosquecillos que aún pervivían en las afueras. Por fin, a principios de los años setenta, ante la desmesurada expansión urbanística, el Ayuntamiento de Madrid decide dividir el antiguo territorio de los Carabancheles en varios distritos, en una época de profundo y definitivo cambio en la configuración urbana de la zona.

Tal periplo histórico nos permite entender la complejidad social de los Carabancheles en el pasado. Hubo un Carabanchel de aristócratas y campesinos, de burgueses y obreros, de religiosos y militares. La diversidad de su estructura urbana y de la arquitectura de sus edificios fue una de las principales manifestaciones materiales de ese hecho. Las quintas de recreo, las industrias y comercios, las huertas y pajares, los hotelitos de las colonias, las casas de vecindad de las barriadas obreras, los cementerios y sacramentales, los conventos e iglesias, los hospitales y sanatorios, las plazas de toros y campos de fútbol… Fueron el reflejo de la vida de los Carabancheles, siempre en relación continua e intensa con Madrid. Desde este blog vamos a fijarnos en algunos rincones de ese Carabanchel desaparecido. Y llegados a este punto hemos de volver al título del blog; los Carabancheles “perdidos”, pues buena parte de lo que  podríamos denominar patrimonio histórico de los antiguos pueblos se ha perdido o, mejor dicho, se ha dejado perder. No será este el lugar de la reivindicación o la denuncia, ni siquiera de la nostalgia, aunque sí tendrá cabida la reflexión acerca de la necesidad de conservación del patrimonio que aún permanece.

No es mi intención ofrecer un estudio histórico, sociológico, urbanístico o arquitectónico de los Carabancheles en tiempos pretéritos. Esa ha sido la labor de un puñado de investigadores a los que debemos reconocer el inmenso valor de destapar el pasado de la zona. Entre ellos podríamos destacar, en primer lugar por orden cronológico, a Rafael López Izquierdo, periodista divulgador de la historia y el patrimonio de los Carabancheles desde los periódicos en los años sesenta y setenta. En segundo lugar tenemos a Antonio Moreno Jiménez y a José María Sánchez Molledo, autores de sendas historias generales de Carabanchel. Y, por último, hemos de recordar a Miguel Lasso de la Vega Zamora y Eva Rodríguez Romero, autores de exquisitos tratados centrados en las antiguas quintas de recreo carabancheleras.

Las obras de todos estos autores han sido estudiadas en profundidad y completadas y contrastadas con otras obras de investigación o divulgación de los Carabancheles. Todo ello, junto a numerosos reportajes, reseñas y noticias periodísticas procedentes de las hemerotecas digitales (principalmente la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional y la Hemeroteca del diario ABC) y junto a la información cartográfica y de fotografía aérea procedente de diversas instituciones públicas (principalmente el Archivo Histórico del Ejército del Aire, el Visor Cartográfico digital de la CAM “Planea”, así como el callejero virtual “Nomecalles” del Ayuntamiento de Madrid) constituyen las principales fuentes de información consultadas. Del estudio comparado de todas esas fuentes surgirá la propuesta personal de cada cuestión concreta, manifestada en cada artículo, la cual dará cuenta exclusivamente de la visión del tema que tiene el autor de este blog.

Espero la participación activa de los lectores a través de sus comentarios, aportando más información, enmendando errores e inexactitudes o, simplemente, expresando su opinión o compartiendo sus vivencias como vecinos del barrio. Asimismo, este blog pretende ser un espacio abierto a otras iniciativas semejantes, pues en los últimos años ha surgido un interés especial en la historia de Carabanchel que está presente en internet a través de diversos grupos en las redes sociales, de las páginas de las asociaciones de vecinos y de algunas páginas web dedicadas a la actualidad y pasado de estos barrios, entre las cuales podemos destacar Karabanchel.com; también desde la Administración se están desarrollando algunos proyectos interesantes, como el de Memoria de los Barrios.

Sólo me falta desear a los lectores que pasen buenos ratos leyendo estas historias, que son las de su barrio. Un barrio madrileño cuyo pasado puede llenar muchas páginas de historia en minúsculas y también en mayúsculas, un barrio que todavía es consciente de su peculiar identidad dentro de la gran urbe.

 

Plano de hacia 1916-1944 en el que aparece buena parte de los términos municipales de Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo (Fuente: Visor Cartográfico Planea).

Plano de la primera mitad del siglo XX en el que aparece buena parte de los términos municipales de Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo (Fuente: Visor Cartográfico Planea).

 

Fuentes consultadas

· Visor Cartográfico Planea (http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm)

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Barrios – 2. El casco antiguo de Carabanchel Bajo

El casco antiguo de Carabanchel Bajo se formó, como en el caso de la localidad hermana de  Carabanchel Alto, tras el abandono del antiguo núcleo de población existente en torno a la Iglesia de la Magdalena. Esta segunda mudanza, que tuvo lugar tan sólo unas pocas décadas después de la primera, supuso el fin del antiguo núcleo de Carabanchel y la transformación de su iglesia en la Ermita de la Magdalena, en adelante de uso común para los dos pueblos de Suso y Yuso.  El nuevo caserío de Carabanchel de Yuso se situó alrededor de la iglesia de San Sebastián, erigida a finales del siglo XV.

En este artículo vamos a describir en líneas generales cómo era el casco antiguo de Carabanchel Bajo desde mediados del siglo XIX, momento en que se trazan los primeros planos de la zona. Describiremos de modo somero sus principales calles, plazas y espacios públicos. El eje vertebrador de la estructura urbana de la localidad lo marcaba la calle de Madrid (General Ricardos), la calle Real (Eugenia de Montijo), la calle de la Magdalena (Monseñor Óscar Romero) y la plaza. Las calles y plazas principales eran las que siguen:

Plaza Mayor: en esta plaza -llamada después plaza de la Constitución y de la Libertad-, que ocupaba el espacio de las actuales plazas de Carabanchel y de la Parroquia, se hallaba la Iglesia de San Sebastián y el Ayuntamiento, además de la fuente más antigua de la localidad. También albergaba establecimientos comercios e industriales. La parte de la plaza situada frente al ayuntamiento y al atrio de la iglesia llegó a estar ajardinada.

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Plano del casco urbano de Carabanchel Bajo hacia 1860 (Fuente: Visor Cartográfico Planea – http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm)

Calle de la Magdalena: situada entre la plaza Mayor y el camino de la ermita de la Antigua. Su primer tramo, entre la plaza y el cruce con la calle Real, fue llamada a mediados del siglo XIX calle del Cura, mientras que la plazoleta inicial, detrás del Ayuntamiento, fue conocida como plaza de Jaime Girona. Toda esta calle recibió posteriormente las denominaciones de Manuel Cano, Pablo Iglesias, Cinco Rosas y Monseñor Óscar Romero. Aquí nacía el callejón sin salida llamado de la Alcantarilla –hoy Curruca. Se trataba de la calle más importante de la localidad en los primeros tiempos, pues conducía directamente a la ermita de la Magdalena. También era la calle por donde se accedía a la mayoría de las quintas de recreo de la localidad. Hacia el final de la calle se hallaban dos fuentes, una de ellas la primitiva de la Mina, entre el camino de la Ermita y el camino de las Ánimas –hoy avenida de Nuestra Señora de Fátima.

Calle Real: llamada también calle de Pinto o Real de Pinto, fue conocida posteriormente como calle del Marqués de Salamanca y de Eugenia de Montijo. Fue la principal calle comercial e industrial del casco antiguo desde finales del siglo XIX y hasta la Guerra Civil. La mayor parte de la calle, desde su enlace con la calle de Madrid, era una parte del camino de Fuenlabrada o de Madrid. La calle enlazaba en su inicio con la calle Empedrada y por ella pasaban la calle de la Laguna y la calle de la Magdalena. Asimismo, de ella partía la calle del Sacristán –hoy Antonio Antoranz, que llegaba hasta la plaza Mayor y del cual partía el callejón sin salida llamado también del Sacristán –luego Antoranz y hoy Melisa-, y el callejón de los Golosos, que llegaba hasta el camino de las Cruces –luego Nuestra Señora de la Luz.

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El casco de Carabanchel Bajo a finales del siglo XIX según plano de la época (Fuente: Visor Cartográfico Planea -http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm).

Calle de Madrid: llamada posteriormente General Ricardos, se trataba del tramo de la carretera de Madrid más cercano al casco urbano. Terminaba en la calle Real. La tapia principal de la finca de Vista Alegre pasaba por esta calle. De ella salía el camino de la Laguna –hoy Batalla de Torrijos- y la calle de las Cruces.

Calle Empedrada: denominada en la actualidad calle Blasón, comunicaba la plaza Mayor con la carretera o calle de Madrid. De ella salía la calle de la Laguna –hoy Antonio Romero-, que desde el cruce con la calle Madrid se convertía en camino, y los callejones sin salida llamados Empedrada y Vista Alegre, junto a la finca de este nombre.

Plazuela de La Laguna o del Barrilero: espacio público situado entre las calles Madrid, Laguna y Cruces. Durante un tiempo estuvo arbolado. Desapareció a finales del siglo XIX, cuando se empezó a edificar en su solar.

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Plano del casco urbano de Carabanchel Bajo en 1900 según Facundo Cañada (Fuente: Visor Cartográfico Planea -http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm).

Calle de la Sombra: situada hacia el sur de la plaza Mayor, esta calle comenzaba en el antiguo camino Viejo de Carabanchel Alto –hoy Alba de Tormes- y terminaba en la calle de San Roque-hoy Padre Amigó. De la calle de la Sombra salía, hacia el sur, la calle de las Ranas –hoy Amanecer. Era una zona eminentemente industrial.

Al igual que ocurriera en el Alto, el casco antiguo de Carabanchel Bajo mantuvo su aspecto rural hasta los años sesenta del siglo XX, momento en que los edificios antiguos empezaron a ser sustituidos por bloques modernos. Además, en el Bajo se llevaron a cabo actuaciones urbanísticas considerables que cambiaron la configuración urbana del casco; el ejemplo más grave fue el de la prolongación de General Ricardos en los años ochenta, que desvirtuó el sentido y aun la identidad de la calle Real, hasta entonces arteria básica del pueblo.

 

Bibliografía

· Lasso de la Vega Zamora, Miguel. Quintas de recreo: las casas de campo de la aristocracia alrededor de Madrid. Libro segundo: los Carabancheles. 1ª edición. Madrid: Ayuntamiento de Madrid, Área de las Artes, 2007

· Rodríguez Romero, Eva J. El jardín paisajista y las quintas de recreo de los Carabancheles: la posesión de Vista Alegre. 1ª edición. Madrid: Fundación Universitaria Española, 2000.

Fuentes – Cartografía

· Planea, Visor de Cartografía de la CAM (http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm)

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Barrios – 1. El casco antiguo de Carabanchel Alto

El casco antiguo de Carabanchel Alto se formó en torno a la Iglesia de San Pedro, construida presumiblemente a mediados del siglo XV, tras el abandono del primitivo núcleo de población que existía desde antiguo junto a la Iglesia de la Magdalena (Ermita de la Antigua).

En este artículo vamos a describir a grandes rasgos cómo era el casco antiguo de Carabanchel Alto desde mediados del siglo XIX, centrándonos en sus calles, plazas y espacios públicos más relevantes.

La cartografía y planimetría más antigua conservadas datan de 1860 y 1900. En estas fuentes se observa que el plano del casco antiguo apenas sufrió transformaciones relevantes entre mediados del siglo XIX y la actualidad. El eje principal del casco urbano era el que marcaba la carretera de Madrid o de Fuenlabrada (actuales calle Eugenia de Montijo – plaza de la Emperatriz – avenida de Carabanchel Alto). Las calles y plazas más importantes eran las siguientes:

Plaza Mayor: fue, desde los orígenes, el principal espacio urbano del pueblo. Sobre un altillo, se situaban, hacia el este y el norte, respectivamente, la Iglesia de San Pedro y el Ayuntamiento. En esta misma parte de la plaza, delante y a los lados del atrio de la iglesia, elevado por una mínima barbacana, se hallaba un espacio que, con el tiempo, llegaría a estar ajardinado y a acoger alguna de las fuentes del pueblo. En los edificios de esta plaza de forma irregular se encontraban los comercios más importantes del pueblo. La plaza ha recibido varios nombres en los últimos doscientos años: plaza de la Constitución, plaza de la República, plaza de España y plaza de la Emperatriz.

cchel alto 1860.

Plano del casco urbano de Carabanchel Alto hacia 1860 (Fuente: Visor Cartográfico Planea – http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm)

Calle del Caño: se trataba de la calle principal del pueblo, la más ancha y concurrida, que conectaba la Plaza de la Constitución con el Parterre. Llevó posteriormente los nombres de Marina Española y Eugenia de Montijo. Era una calle eminentemente comercial en la que también llegó a instalarse alguna industria. En la acera de los pares, desde la plaza hasta el Parterre, existía una barbacana de altura considerable. También en esta acera se abría un callejón sin salida que conducía a entradas secundarias de fincas. Desde la acera de los impares se accedía a la calle del Hospital –llamada posteriormente Prim y Topete, Seis de Noviembre y Doctor Jerónimo Iborra-, que transcurría casi en paralelo a la calle del Caño desde el Parterre hasta la Plaza.

Jardinillos de la Alcachofa: era un amplio espacio abierto denominado posteriormente Glorieta de Esquerdo y, en los tiempos modernos, plaza del Parterre. Se encontraba a la entrada del pueblo viniendo desde Carabanchel Bajo. Al menos desde mediados del siglo XIX estuvo ajardinado y se acabó convirtiendo en uno de los principales lugares de reunión de los lugareños. En este espacio se encontraban las dos fuentes principales de la localidad –una de ellas llamada “de la Alcachofa”-, además del matadero y el lavadero municipales.

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El casco de Carabanchel Alto a finales del siglo XIX según plano de la época (Fuente: Visor Cartográfico Planea -http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm).

Calle de la Arboleda: esta calle constituía una suerte de prolongación de la calle del Caño desde la plaza hasta el enlace con el camino de Fuenlabrada, ya al final del casco urbano. Recibió posteriormente los nombres de Puente de Alcolea, carretera de Fuenlabrada, General Franco y, por fin, avenida de Carabanchel Alto. Al final de esta calle se encontraba el cementerio y las cocheras del tranvía (los cocherones). Desde esta vía se accedía a la calle de Ajenjo, llamada posteriormente Mártires del Movimiento y Santa Teresa Jornet, que llegaba hasta la calle de Pinto. También salían desde la Arboleda dos callejones: la travesía de la Arboleda –luego travesía del Gral. Franco y callejón de la Guitarra-, que enlazaba con la calle de Polvoranca, y el callejón de la Rosa, que desembocaba en el camino de la Cruz del Castaño –luego Labradora y hoy Chirimoya.

Calle de la Cañada: conocida más tarde como calle de José Antonio, General Tabanera y Joaquín Turina, comenzaba en la Plaza Mayor y enlazaba con el camino de Alcorcón. Por esta calle se accedía a las quintas de recreo más importantes del pueblo. Desde esta vía partían las calles de Polvoranca -luego 18 de Julio y Guitarra-, San Roque –luego General Barrón y Roa-, camino de Polvoranca –hoy calle Polvoranca-, camino de las Cruces y camino del Ventorro de la Rubia –luego camino de las Cruces.

Plaza de la Iglesia: llamada posteriormente Seis de Diciembre, se situaba junto a la cabecera y campanario de la iglesia de San Pedro, separada de la Plaza Mayor por las calles Empedrada –luego Joaquín Rivero- y Ánimas –hoy Frambuesa. Desde este espacio partía la calle de Pinto y la calle de Linajes –hoy Teresa Cabarrús-, que a su vez desembocaba en la plaza de Barragán. Por otra parte, desde la plazuela de Barragán, por la calle de Rosales –hoy Luis de Zulueta-, se llegaba a la plazuela de la Cruz Verde –luego Grosella y hoy Santa Paula Montal-, junto a la calle del Hospital y la calle Madrid –luego Durazno y hoy Madre Nazaria. También de la plazuela de Barragán partía la calle de Barrionuevo –luego Antonia Rodríguez Sacristán-, que terminaba en el camino de San Martín de la Vega, la calle de Vallecas –hoy Vitigudino-, que enlazaba con la del Hospital, y la calle de Carabanchel Bajo, que conducía a la población vecina.

cchel alto cañada 1900

Plano del casco urbano de Carabanchel Alto en 1900 según Facundo Cañada (Fuente: Visor Cartográfico Planea -http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm).

Calle de Pinto: denominada más tarde calle Queipo de Llano y Duquesa de Tamames, transcurría prácticamente en paralelo a la calle de la Arboleda, aunque hacia el este y en cota más alta. Nacía en la plaza de la Iglesia y terminaba en el camino de Pinto y Getafe y el camino de la Cruz del Castaño. De ella partían la calle de Ajenjo y la calle de Villaverde, hoy Aguacate, que desembocaba en el camino del mismo nombre.

Carretera de Aravaca: denominada posteriormente Avenida de los Poblados, partía de la esquina de la calle del Caño y los Jardines de la Alcachofa en dirección a aquella población.

Hay que destacar que el conjunto de calles, callejas, callejones, plazas y plazuelas del casco viejo de Carabanchel Alto se ha mantenido casi inalterable en su estructura, pese a la casi total destrucción del caserío antiguo a partir de la década de 1960. Lamentablemente, hoy en día, esta estructura desordenada es casi lo único que nos permite recordar que ese barrio de modernos bloques de pisos fue una zona rural hasta hace no tanto tiempo.

 

Bibliografía

· Lasso de la Vega Zamora, Miguel. Quintas de recreo: las casas de campo de la aristocracia alrededor de Madrid. Libro segundo: los Carabancheles. 1ª edición. Madrid: Ayuntamiento de Madrid, Área de las Artes, 2007

· Rodríguez Romero, Eva J. El jardín paisajista y las quintas de recreo de los Carabancheles: la posesión de Vista Alegre. 1ª edición. Madrid: Fundación Universitaria Española, 2000.

Fuentes – Cartografía

· Planea, Visor de Cartografía de la CAM (http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm)

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Espacio e historia. 4 – Los Carabancheles: distritos y barrios de Madrid

El distrito de los Carabancheles

Tras la anexión de los dos pueblos a Madrid, en 1948, se produjo un nuevo cambio en las fronteras de los Carabancheles. Así, en 1955 se reintegraron los territorios cercanos al Manzanares y se creó un distrito único, el de los Carabancheles, que englobaba casi todo el territorio original de las dos localidades. Quizá el único territorio que no se incluyó fue el extremo este de Carabanchel Bajo, es decir, la zona comprendida entre la Carretera de Toledo y el Camino Viejo de Villaverde o Camino de Madrid a Villaverde. Este territorio, que albergaba, entre otras, las barriadas de Zofío y Orcasitas, fueron integrados en el distrito de Arganzuela-Villaverde. En el siguiente plano, que podríamos datar en la segunda mitad de la década de 1950, se aprecian los límites del nuevo distrito madrileño.

distrito cchel c. 1955

Plano de mediados de la década de 1950 en el que aprecia casi todo el territorio del distrito de los Carabancheles. (Fuente: Ediciones Almax. Plano de Madrid. Escala 1:20 000. Madrid: Ediciones Almax, c.1955; disponible en la Cartoteca Digital del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya, http://cartotecadigital.icc.cat/).

El distrito de los Carabancheles, 11º distrito de la ciudad de Madrid, fue dividido en tres barrios: San Isidro, Carabanchel Bajo y Carabanchel Alto. El primer barrio estaba formado por los antiguos territorios carabancheleros que habían sido anexionados a Madrid durante el segundo cuarto del siglo XIX, mientras los dos barrios restantes estaban integrados, en líneas generales, por los territorios que hasta 1948 habían formado los pueblos del Alto y el Bajo. Esta organización administrativa respondía a criterios históricos y reconocía la importancia de los cascos antiguos, pese a que ya por entonces estaban empezando a surgir nuevas barriadas, muy populosas, por todo el distrito. La tenencia de alcaldía del distrito se estableció en el edificio del antiguo ayuntamiento de Carabanchel Bajo.

La división territorial actual

Quince años después, en 1971, y ante la desmesurada expansión urbanística de la zona, se diseñó una nueva división administrativa que planteó la creación de dos distritos sobre el solar del distrito de los Carabancheles: Latina y Carabanchel. En el de Carabanchel se incluyeron los dos cascos antiguos de los pueblos del Bajo y el Alto, así como todas las barriadas surgidas alrededor del eje General Ricardos – Eugenia de Montijo. El de Latina tuvo como eje central el paseo y carretera de Extremadura, con las barriadas contiguas (Puerta del Ángel, Lucero, Goya, Extremadura), el recinto militar de Campamento y el cercano aeródromo de Cuatro Vientos, así como las nuevas urbanizaciones de la zona, como las de Aluche y San Ignacio de Loyola. La frontera, marcada con claridad en el norte por la Vía Carpetana, se diseminaba más hacia al sur, a partir de la glorieta del Hospital Militar.  Esta última configuración territorial, que perdura actualmente con mínimas modificaciones, no respeta en absoluto la historia de las localidades, al responder únicamente a criterios pragmáticos.

La división interna de estos nuevos distritos en varios barrios también se realizó sin tener en cuenta la realidad histórica de la zona. Así, en el caso del distrito de Carabanchel, se ignoraron las entidades territoriales asentadas y se crearon otras de modo artificial. En la configuración de los barrios se olvidaron incluso los nombres de los pueblos y de algunos de los barrios más importantes (Carabanchel Alto, Carabanchel Bajo, Mataderos, etc.) y se introdujeron divisiones absurdas –por ejemplo, la división entre los barrios de Puerta Bonita y Vista Alegre, cuya denominación también resultaba confusa. En Latina, donde la mayor parte del territorio había sido urbanizado a partir de los años 50, no se notó tanto esta ruptura con la historia, pues además algunos de los barrios mantuvieron el nombre histórico de la zona (Campamento, Cuatro Vientos, Lucero). Respecto a los antiguos territorios del extremo este de Carabanchel Bajo, que ya en la división de 1955 habían sido adjudicados a Arganzuela-Villaverde, fueron incluidos en la reforma de 1971 en el distrito de Villaverde, y, desde 1987, en el nuevo distrito de Usera como el barrio de Zofío y la mitad occidental del de Orcasitas. Por último, ha de destacarse que en la reforma de 1971 se incluyó en el distrito de Carabanchel el barrio de Comillas, que hasta entonces formaba parte de Arganzuela-Villaverde.

Bibliografía

· HISDI-MAD, IDE Histórica de la Ciudad de Madrid (http://idehistoricamadrid.org/hisdimad/index.htm)

Cartografía

· Ediciones Almax. Plano de Madrid. Escala 1:20 000. Madrid: Ediciones Almax, c.1955.

Fuentes  

· Cartoteca Digital del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (http://cartotecadigital.icc.cat/)

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Espacio e historia. 3- La margen derecha del Manzanares

La extensión del territorio de los Carabancheles, que desde antiguo alcanzaba la frontera natural del río Manzanares, surcado por las puentes Toledana y Segoviana, sufrió una merma considerable durante la primera mitad del siglo XIX, época en la también se dividieron los dos pueblos de Arriba y Abajo.

El puente de Segovia sobre el Manzanares estaba situado en la antigua frontera del territorio de los Carabancheles (postal de Hauser y Menet, principios del siglo XX).

La zona del término de los Carabancheles inmediata al Manzanares se había mantenido estrechamente  vinculada a Madrid desde antiguo, pues allí se encontraba la Ermita de San Isidro, patrón de la Villa y Corte; más al noroeste, las tapias de la Casa de Campo, con la Puerta del Ángel, constituían, en cierto modo, otra de las entradas a la capital.  La creación del cementerio de San Isidro en 1811 contribuyó a reforzar la conexión de la ciudad con la orilla derecha del Manzanares.

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La ermita de San Isidro, situada en antiguo territorio carabanchelero. (Fotografía del autor, c. 2005)

No existe consenso entre los investigadores acerca de la fecha exacta en que se produjo la incorporación a Madrid de la parte norte del término de los Carabancheles. Mientras Rodríguez Romero (2000) considera que la anexión tuvo lugar en el año 1822, Lasso de la Vega Zamora (2007) adelanta la fecha a los años cuarenta; Durante las décadas de 1840 y 1850 se inició la urbanización de una parte de esta extensa zona, la contigua a la ermita de San Isidro y el Puente de Toledo, gracias a la fundación de varias sacramentales y cementerios (San Justo, San Lorenzo, Santa María y el British Cemetery) en unos terrenos que hasta entonces habían ocupado huertas, pajares y tejares diseminados, además de varios paradores junto al Manzanares.

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Plano parcial de la margen derecha del Manzanares en 1911 (Fuente: Núñez Granés, Pablo. Plano de Madrid y su término municipal. Madrid, 1911.Disponible en http://www.memoriademadrid.es/).

La creación de nuevos barrios en esta extensa franja de terreno tuvo lugar a partir de 1880. Algunos de ellos nacieron justo sobre la frontera, como, por ejemplo, Guzmán el Bueno (Mataderos), Extremadura (paseo de Extremadura), Getafe (Opañel) o, ya en el siglo XX, el Lucero. Difícil fue la administración de unas barriadas en las que, al doblar la esquina, se podía pasar de un municipio a otro, de la gran ciudad al pueblo de las afueras. Otros núcleos de población situados lejos de la frontera con Carabanchel Bajo, junto al río (Colmenares, Marqués de Comillas…), surgieron como barrios del extrarradio madrileño que poco tenían que ver con Carabanchel Bajo hasta 1948. Estas barriadas de la zona anexionada por Madrid fueron incluidas en dos distritos de la capital, Latina e Inclusa. La línea divisoria se estableció en la calle del General Ricardos: la acera de los pares pertenecía al distrito de Latina, mientras que la de los impares ya formaba parte del distrito de Inclusa. De este modo, al distrito de Latina pertenecían los barrios de Colmenares, Goya, el Lucero madrileño y la mitad oeste de la parte madrileña de Mataderos, con la ermita de San Isidro y las sacramentales de San Isidro, San Justo y Santa María. Por otro lado, en el distrito de Inclusa quedó la mitad este de la parte madrileña de Mataderos, la sacramental de San Lorenzo, la parte madrileña de Opañel y  la colonia del Marqués de Comillas.

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Plano de 1934 en el que aparecen los territorios de la margen derecha del Manzanares pertenecientes a los distritos madrileños de Latina e Inclusa (Fuente: Ayuntamiento de Madrid. Madrid: plano de sus vías públicas. Escala 1:14300. Madrid: Imprenta de las Artes Gráficas Municipales, 1934. En http://cartotecadigital.icc.cat/).

A continuación vamos a describir la frontera que se estableció entre los términos de Madrid y Carabanchel Bajo mediante el análisis de mapas y planos de la época.

En el extremo noroccidental, la nueva frontera partía desde las tapias de la Casa de Campo, atravesaba la carretera de Extremadura y el arroyo Luche y llegaba casi hasta las tapias de la sacramentales de San Justo y San Isidro. En esta zona aparecieron dos barriadas fronterizas: la de Extremadura y la de Lucero. Esta frontera partía de la calle Dante, junto a la Casa de Campo, y pasaba por la calle Huerta de Castañeda a la altura del cruce con la calle Vicente Camarón. Desde allí seguía en dirección sudeste hasta la Vía Carpetana. En el siguiente plano de 1945 se observa claramente esta frontera:

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Plano de la margen derecha del Manzanares en la zona de las barriadas de Colmenares, Goya y Lucero en 1945. Se aprecia la frontera con Carabanchel Bajo. (Fuente: Ayuntamiento de Madrid. Plano de la Villa. Escala 1:12 500. Madrid: Imprenta de la Artes Gráficas Municipales, 1945. En http://cartotecadigital.icc.cat/).

Llegados al barrio de Mataderos, la frontera pasaba aproximadamente por la calle Rascón, atravesaba la calle Urgel y llegaba a General Ricardos por la calle Toboso. En la otra acera de General Ricardos, la frontera pasaba por la calle del Radio; por consiguiente, el arranque del Camino Viejo de Leganés quedaba fuera del término municipal de Carabanchel Bajo. En el barrio de Opañel, la frontera discurría perpendicularmente a las calles Hermanos del Moral, Salaberry y Belmonte de Tajo hasta llegar a la calle Antoñita Jiménez y, desde ahí, hasta Antonio Leyva. El arranque del antiguo Camino Viejo de Villaverde quedaba fuera del término de Carabanchel, mientras el resto del camino hacía frontera entre los términos de Carabanchel Bajo y Villaverde. En el plano siguiente, de 1945, se aprecian estas fronteras, que en este caso del barrio de Opañel o Getafe correspondían a tres municipios.

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Plano de la margen derecha del Manzanares en la zona fronteriza de los barrios de Mataderos y Opañel en 1945. (Fuente: Ayuntamiento de Madrid. Plano de la Villa. Escala 1:12 500. Madrid: Imprenta de la Artes Gráficas Municipales, 1945. En http://cartotecadigital.icc.cat/).

Bibliografía

· Lasso de la Vega Zamora, Miguel. Quintas de recreo: las casas de campo de la aristocracia alrededor de Madrid. Libro segundo: los Carabancheles. 1ª edición. Madrid: Ayuntamiento de Madrid, Área de las Artes, 2007.

· Rodríguez Romero, Eva J. El jardín paisajista y las quintas de recreo de los Carabancheles: la posesión de Vista Alegre. 1ª edición. Madrid: Fundación Universitaria Española, 2000. 

Cartografía  

· Ayuntamiento de Madrid. Madrid: plano de sus vías públicas. Escala 1:14300. Madrid: Imprenta de las Artes Gráficas Municipales, 1934.

· Ayuntamiento de Madrid. Plano de la Villa. Escala 1:12 500. Madrid: Imprenta de la Artes Gráficas Municipales, 1945.

· Núñez Granés, Pablo.  Plano de Madrid y su término municipal. Madrid, 1911.

Fuentes consultadas

· Cartoteca Digital del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (http://cartotecadigital.icc.cat/)

· Memoria de Madrid. Biblioteca digital del Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Madrid (http://www.memoriademadrid.es/).

 

 

 

 

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Espacio e historia. 2- La separación de los Carabancheles. La frontera entre el Bajo y el Alto.

En esta nueva entrada vamos a describir la frontera que se estableció entre los dos Carabancheles desde el momento de la segregación del territorio común, a mediados del siglo XIX.

Como recoge Lasso de la Vega Zamora (2007), a finales del año 1843 se produjo un acontecimiento de gran importancia para el devenir de los Carabancheles: tras casi cuatro siglos de unión, se llevó a cabo la segregación de territorios del Bajo y del Alto, con la consiguiente delimitación de los términos municipales. Pese a ello, la unidad eclesiástica se mantuvo intacta, con dos parroquias y varias ermitas, entre ellas la de la Antigua, la cual era de uso común para todos los habitantes.

Paradójicamente, esta separación se produjo en un momento en que los dos Carabancheles se hallaban físicamente unidos, pues sólo las tapias de las fincas de recreo podían separar lo que en apariencia era una misma localidad distribuida en dos núcleos de población. El futuro de los dos pueblos no haría sino constatar esa unión primigenia y fundamental.

La delimitación de los términos municipales que entonces se acordó se mantuvo hasta la anexión a Madrid en 1948, más de cien años después. Los planos antiguos de la zona nos permiten conocer con exactitud las lindes de ambos Carabancheles, por lo que a continuación intentaremos describir estos límites apoyándonos en dichos planos y comparándolos con el plano actual.

Mapa del último cuarto del siglo XIX en el que se observa la totalidad del término municipal de Carabanchel Bajo y una gran parte del de Carabanchel Alto (Fuente: Visor Cartográfico Planea).

La frontera entre ambos Carabancheles fuera de la zona de los cascos urbanos se correspondía en líneas generales con la actual Avenida de los Poblados, sobre todo en el tramo este, correspondiente a la antigua Carretera de Carabanchel a la de Andalucía.

En el tramo oeste, el de la antigua Carretera de Carabanchel a Aravaca, el término de Carabanchel Alto sobrepasaba ligeramente la antigua carretera en casi todo su recorrido, hasta llegar al término de Boadilla del Monte y a las cercanías de la Casa de Campo. Así se puede observar en el siguiente plano de la primera mitad del siglo XX:

Frontera occidental entre Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo según plano de la primera mitad del siglo XX (Fuente: Visor Cartográfico Planea).

Respecto al este, la frontera quedaba exactamente en el Camino de la Venta de Prado Longo (luego Carretera de Carabanchel a la de Andalucía) hasta la Carretera de Toledo. Por otro lado, mientras el término de Carabanchel Alto acababa a la altura de la Carretera de Toledo, el del Bajo se extendía algo más allá, abarcando hasta  el Camino de Madrid a Villaverde, cuyo tramo sur parece corresponderse con la actual Avenida de Rafaela Ybarra. Por consiguiente, a Carabanchel Bajo pertenecían los territorios de los actuales barrios de Zofío y la mitad oeste de Orcasitas, como puede apreciarse en el siguiente mapa:

Frontera oriental entre Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo y límites orientales del término de Carabanchel Bajo según plano de la primera mitad del siglo XX (Fuente: Visor Cartográfico Planea).

La delimitación entre los términos del Alto y el Bajo parece más confusa en la zona de los cascos urbanos del Alto y el Bajo, pues, ya en los años de la separación, los dos pueblos se encontraban unidos de facto debido a la gran extensión de las fincas de recreo. Con los años, la urbanización de esas antiguas zonas ajardinadas ha contribuido a difuminar aún más los antiguos límites.

La Avenida de los Poblados, que en otros tramos sí que marcaba a grandes rasgos los límites de los términos municipales, no dividía el Alto del Bajo a la altura del pueblo. La opinión popular, generalizada desde hace décadas, de que dicha avenida marcaba esos antiguos límites, se ha visto reforzada gracias a la ampliación de la avenida de los Poblados desde el Parterre hasta la antigua Carretera de Carabanchel a la de Andalucía, llevada a cabo en 1991; esta desmesurada carretera actúa como barrera entre los barrios situados a ambos lados de la misma.

No obstante, dicha percepción se ha visto reforzada por otros factores. Así, el hecho de que el casco urbano de Carabanchel Alto terminara en la plaza del Parterre, junto al inicio de la avenida de los Poblados, hizo creer que ahí mismo acababa el territorio de este pueblo. Y es que precisamente al lado del  Parterre, sobre la tapia del Colegio de las Madres Escolapias, estuvo colocada, hasta 1990, una placa de baldosines en la que se podía leer “Carabanchel Alto”.  Aunque algunos autores han querido identificar la placa como la indicación del límite del término municipal (Colino, 1986), desde nuestro punto de vista ese cartel sólo informaría del comienzo del caserío de Carabanchel Alto, pues además estaba colocado frente al arranque de la avenida de los Poblados, la antigua Carretera de Aravaca que conducía a Campamento, barriada perteneciente también a Carabanchel Alto.

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Imagen de la placa de baldosines colocada sobre la tapia del colegio de las Escolapias a la altura del Parterre (postal de Portillo, c. 1947).

Así, el término municipal de Carabanchel Alto sobrepasaba claramente la línea de la avenida de los Poblados al llegar a la actual estación de metro de Aluche e incluía esa misma zona, toda la parcela de la extinta Prisión Provincial de Carabanchel y toda la antigua Quinta de Montijo y alrededores (actual Parque Eugenia de Montijo); de hecho, alcanzaba las puertas de la Ermita de la Antigua y el Cementerio de Carabanchel Bajo.

Llegando a la altura del caserío de los dos pueblos, el término de Carabanchel Alto llegaba hasta la calle San Antolín e incluía casi toda la actual Colonia de la Prensa, hasta las actuales calles de la Época o Rodríguez Lázaro según los tramos.

Una vez traspasada la zona de la Colonia de la Prensa, es decir, a partir de la acera de los impares de la calle Alba de Tormes, el territorio de Carabanchel Bajo iba ensanchándose, en perjuicio del del Alto, hasta llegar al principio de la llamada Carretera de Carabanchel a la de Andalucía, a la altura de la plaza de los Navarros (hoy el cruce de la Avenida de los Poblados con la calle Antonia Rodríguez Sacristán). A partir de ahí, el límite volvía a establecerse en la actual avenida de los Poblados hasta el cruce con la Carretera de Toledo. Por tanto, la zona que actualmente ocupa la Colonia de San Francisco se enclavaba justo en medio de los dos municipios.

En el plano siguiente podemos observar tal frontera a principios del siglo XX, con sus hitos principales: la Ermita de la Antigua, el Cementerio del Bajo, las tapias de la Quinta de los Condes de Montijo y el extremo norte de la Colonia de la Prensa.

Frontera entre Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo en la zona de los cascos urbanos, según plano de la primera mitad del siglo XX (Fuente: Visor Cartográfico Planea).

Tras haber realizado todo este recorrido por la extinta frontera entre los dos Carabancheles, cabe reflexionar respecto a la estrecha relación entre dos municipios que, desde muy pronto, estuvieron unidos tanto geográficamente como respecto a su devenir histórico. Así, las barriadas situadas en zonas fronterizas tuvieron que ser administradas por los dos municipios, como ocurrió especialmente con la Colonia de la Prensa, algunos de cuyos hotelitos se ubicaban justo en tierra de nadie. Por otro lado, era frecuente que a las fiestas patronales, celebraciones solemnes y actos oficiales de diversa índole fueran invitadas las autoridades principales de ambas localidades. Asimismo, también en situaciones de urgencia o emergencia se solía recurrir a los servicios públicos de ambos pueblos. Cierto es que desde finales del siglo XIX, momento en que Carabanchel Bajo sobrepasa claramente a Carabanchel Alto tanto en número de habitantes como en desarrollo industrial y urbanístico, se empieza a apreciar una creciente influencia del Bajo sobre el Alto; no obstante, hasta la anexión a Madrid los dos municipios mantuvieron un hermanamiento muy beneficioso que les permitía mantener su independencia aprovechando los beneficios de trabajar unidos en los asuntos que les eran comunes.

Plano de la primera mitad del siglo XX en el que aparecen los términos municipales de los dos Carabancheles (Fuente: Visor Cartográfico Planea).

Bibliografía

· Colino, Antonio (coord.). Conocer Carabanchel andando. 1ª edición. Madrid: Junta Municipal de Carabanchel, 1986.

· Lasso de la Vega Zamora, Miguel. Quintas de recreo: las casas de campo de la aristocracia alrededor de Madrid. Libro segundo: los Carabancheles. 1ª edición. Madrid: Ayuntamiento de Madrid, Área de las Artes, 2007.

Fuentes Consultadas

· Planea, Visor de Cartografía de la CAM (http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm)

 

 

 

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Espacio e historia. 1- Dos aldeas en un mismo territorio.

La delimitación del territorio que podemos denominar “los Carabancheles” y su evolución histórica es un asunto fundamental para el estudio de los antiguos pueblos. Los límites del actual distrito de Carabanchel no se corresponden en absoluto con los términos municipales del Bajo y del Alto, que, en líneas generales, incluían también el territorio del actual distrito de Latina y una cuarta parte del de Usera. En las próximas entradas vamos a analizar este tema estableciendo varias etapas: la de la primitiva unión de los Carabancheles en un mismo municipio (hasta 1843), la de la separación entre el Alto y el Bajo (1843-1948), la de la reunión de todos los territorios de los Carabancheles como barrios de un mismo distrito de Madrid (1948-1971) y la situación actual (desde 1971). Para explicar cada una de las etapas resultará imprescindible recurrir a la información cartográfica que ofrecen los mapas y planos antiguos. En este primer artículo vamos a tratar de la época en que los Carabancheles formaban un mismo municipio dividido en dos núcleos urbanos.

 

El primitivo Carabanchel junto a la iglesia de la Magdalena

Los primeros documentos donde se hace referencia a Carabanchel han sido fechados a finales del siglo XII. Podemos suponer la ubicación de ese Carabanchel primitivo  en torno a la Iglesia de la Magdalena o de la Antigua, cuya primera edificación se remontaba posiblemente al siglo XII. El descubrimiento reciente del llamado pozo de san Isidro en la ermita induce a creer en la legendaria vecindad de San Isidro, un campesino más en las tierras carabancheleras de su señor Iván de Vargas. El hallazgo continuo, desde hace doscientos años, de restos arqueológicos romanos en las inmediaciones de la ermita y de la quinta de los Montijo indica un poblamiento de la zona muy anterior, probablemente ininterrumpido, desde época prerromana. Algunos autores han querido localizar allí el poblado romano de Miacum.

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Vista general del mosaico romano hallado en la quinta carabanchelera de los Montijo (Fuente: Alrededor del mundo, ed. 3-julio-1903).

 

Suso y Yuso, Arriba y Abajo

El Carabanchel primitivo pasó de ser un señorío laico, dependiente de varios nobles, a eclesiástico –dependiente de la catedral de Toledo-; por fin, desde el siglo XV, fue lugar de realengo. Por otro lado, se consideraba como una más de las numerosas aldeas del alfoz de Madrid. Bien entrado el siglo XV, la primitiva aldea carabanchelera quedó despoblada y sus habitantes se distribuyeron en dos nuevos núcleos de población casi equidistantes del templo de la Magdalena y entre sí: Carabanchel de Suso y Carabanchel de Yuso, luego de Arriba y de Abajo.

Aunque de hecho las dos aldeas tuvieron un desarrollo independiente, con sus dos concejos, dos alcaldes y dos edificios parroquiales, ambos Carabancheles mantenían la unidad eclesiástica, con un mismo párroco para las dos parroquias, amén de compartir diversos festejos y tradiciones populares. La iglesia de la Magdalena fue considerada desde entonces como ermita principal de las dos aldeas.

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Iglesia de la Magdalena, actual ermita de la Antigua, núcleo de la primitiva aldea de Carabanchel hasta mediados del siglo XV (Fotografía del autor).

El término municipal también era compartido por las dos aldeas, y se extendía por el norte hasta las orillas del río Manzanares, junto a las puentes Toledana y Segoviana, donde comenzaba el territorio de la ciudad de Madrid.

Al principio, la aldea más poblada y más desarrollada fue la de Carabanchel de Suso, luego de Arriba, aunque seguida de cerca por Carabanchel de Yuso o de Abajo. Entre las dos aldeas y la ermita de la Antigua se ubicó, desde finales del siglo XV, la quinta de los Cárdenas, que a partir del siglo XVIII sería conocida como quinta de los Condes de Miranda.

En el siglo XVIII comenzó el desarrollo industrial de los Carabancheles, de modo muy lento hasta mediados del siglo XIX. También se inició el proceso de conversión de los pueblos en morada de muchos aristócratas madrileños, situación que se prolongaría durante cerca de doscientos años. La creación de la posesión real de Vista Alegre contribuyó de modo decisivo a fortalecer el uso lúdico de los Carabancheles por parte de las clases privilegiadas.

Poco antes de la separación de los dos términos, en el primer tercio del siglo XIX, el espacio urbano de los Carabancheles tan sólo lo formaban los dos cascos del Bajo y del Alto. Aún no se había formado ninguna de las barriadas periféricas. La gran transformación urbanística, económica y social de las localidades llegó después de su separación, como veremos en el próximo artículo.

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Vista del Puente de Toledo, antiguamente llamado La Puente Toledana, que marcaba el antiguo límite entre los Carabancheles y la Villa de Madrid (Foto: Albero y Segovia -publicada en El Siglo Futuro, 7-11-1935)

Bibliografía

· Lasso de la Vega Zamora, Miguel. Quintas de recreo: las casas de campo de la aristocracia alrededor de Madrid. Libro segundo: los Carabancheles. 1ª edición. Madrid: Ayuntamiento de Madrid, Área de las Artes, 2007.

· Sánchez Molledo, José María. Carabanchel. Un distrito con historia. 1º edición. Madrid: Junta Municipal de Carabanchel y Ediciones La Librería, 1998.

· Florit, José María. Carabanchel, población romana. Alrededor del mundo, 3 de julio de 1903, nº 213, pp. 1-2.

· El Siglo Futuro, 7 de noviembre de 1935, nº 18.444, pág. 19.

Fuentes

· Hemeroteca Digital de la BNE (http://hemerotecadigital.bne.es/index.vm)

 

 

 

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